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 Los mitos de Carmen

 

Existe en la cultura mundial el estereotipo de la mujer vampiresa, la mujer fatal, la mujer que atrae y destruye, engendra la tragedia a su alrededor y más allá de la fatalidad de la muerte. ¿Cuáles son las raíces de este personaje, presente en las obras literarias, en la pintura, en la música, en el cine? ¿Quizás este imagen constituye la personificación de ciertas fobias, manías masculinas?

 

Carmen actualmente se ha convertido en un mito: lo que es Don Juan para el hombre libre lo es para la mujer de la misma condición. Sin embargo, hay también una relación directa con la mitología clásica: Carmen representaría aespati@poczta.onet.pl Diana (diosa de la caza, cruel y vengativa, aunque no virgen), mientras que Don José sería Marte (dios de la guerra). Esos enlaces nos abren varias maneras de interpretación, ya que la misma Carmen es una mujer muy compleja. Entonces, esa Carmen, tan hermosa, que lleva el vestido rojo, esa gitana con ojos oscuros, con las castañuelas en las manos y con la flor en el pelo, esa mujer a la que todos conocen, de verdad, ¿quién es?

 

El mito folclórico

“Carmen” se asocia con el término “españolada”,es decir, toda obra artística que supone una exageración del carácter español (también a través de la reducción de la realidad española a la realidad andaluza). El origen de esta visión es la leyenda rosa o romántica como consecuencia de las influencias de los artistas extranjeros que en los siglos XVIII y XIX se inspiraban en el paisaje y el folklore del Sur. Los escritores franceses o ingleses deformaron la imagen de España y quedaron huellas perdurables en el arte, al crear la distinta realidad española que respondía únicamente a lo que ellos querían ver: bandoleros, gitanos, corrida y todo tipo de tópicos de la tierra andaluza, que es una visión muy estereotipada y reducida del país. Uno de esos autores-viajeros fue Prosper Marimee, francés de vasta cultura y el “padre” de la más conocida mujer española. ”Carmen” nació en 1845. Marimee, en su novela, cuenta la historia de una cigarrera y de un militar vasco convertido en bandolero contrabandista (Don José). Es un cuento que trata del amor rechazado, del orgullo varonil, de la venganza, de los sentimientos que resultan trágicos y, sobre todo, es la historia de una mujer llena de contrastes.

 

Así pues, Carmen es un mito francés como su autor fue de Francia y su  “padrino”, George Bizet, que la hizo popular a través su ópera (1875), también. El medio destinatario del arte conoce Carmen de esta famosa ópera y las arias (por ejemplo, la Habanera) que impresionan con su colorido musical, espectacularidad y ante todo, su andalucismo.

La ópera es una visión folclorista, una españolada y, por supuesto, más sencilla que la novela de Marimee.

 

El mito sexual

 

La Celestina, Don Juan, Dulcinea... los mitos sexuales siempre ocupan lugares muy notables en la literatura española. Don Juan, cuando surge el amor espiritual, huye. Prefiere el amor carnal. ¿Y en cuanto a Carmen? Vamos a examinar con atención este personaje.

 

Marimee la describe como una mujer de muchos atributos. Tiene mucha personalidad, aunque es embustera, un poco bruja. Tiene un código ético muy “individual”. Está casada, mas no entiende el matrimonio a la manera tradicional (no le va la fidelidad). Pero sobre todo, tiene un alto sentido de la libertad. Carmen es una libertina, una mujer independiente. Se libera no solo dentro de la sociedad gitana del siglo XIX, sino, sobre todo, dentro de una sociedad machista. Es libre de sentimientos, no de razón. Su libertad no consiste en una liberación intelectual (Carmen parece ser inculta y probablemente analfabeta), sino la liberación como efecto de acuerdo con su corazón. Ella rompe las barreras del pensamiento social sobre el amor y la fidelidad. Además, físicamente, representa el tipo exótico y salvaje (piel muy lisa, los ojos oscuros, labios carnosos, dientes muy blancos, cabellos ondulados), que se asocia con la depravación. Y por eso la sociedad (en realidad, los hombres) se lo hace pagar.

 

Aquí tenemos la relación con otro mito: el mito del feminismo.

 

Hoy Carmen es el símbolo de los movimientos feministas. Representa las conquistas sociales que la mujer ha conseguido tanto como en la sociedad española como en otras.

 

El mito del fatalismo y la fatalidad

 

Esa gitana desenfrenada parece una bruja, que juega con Don José y le conduce hasta la locura. ¿Por que tiene que morir Carmen? ¿Por qué no se salva? (en la película de Florián Rey “Carmen la de Triana” sí se salva, y muere Don José). Muere porque la gente la castiga: es mujer, gitana, adúltera... Sufre las consecuencias de su comportamiento y su modo de la vida. Sin embargo, se puede preguntar si Carmen verdaderamente se rebela contra las formas sociales. A lo mejor es un estereotipo siguiente: una gitana que tiene la rusticidad y la mentira en la sangre. La vida del bohemio siempre se asocia con la inestabilidad, la espontaneidad y, por otro lado, con la mentira y el engaño. Pero no se trata solamente de la bohemia. Se puede tratar a Carmen como una metáfora, tal y como lo hizo Carlos Saura en su propia versión de “Carmen” (1983). Este filme se inscribe dentro de un ciclo de películas en relación con el flamenco (“Bodas de sangre”, “Sevillanas”, “El amor brujo”). Lo más interesante es que la historia de Carmen y su amor se localiza en el límite entre lo real y lo ficticio. La fábula consiste en el paralelismo de dos historias: la de la obra de Marimee y la de un coreógrafo que lo quiere poner en escena en un teatro. La base es la música y el baile flamenco. Carmen se muestra como una mujer moderna, se dedica al baile y muere también (o no muere) a manos de su amante. No sabemos si la muerte tuvo lugar como parte de la representación o si fue realidad... El mundo ha cambiado y no tenemos derecho a juzgar a Carmen, parece decir el autor. Si, ella hizo sufrir al hombre que le amaba, pero, ¡por Dios, ningún sufrimiento, ninguna pena, pueden justificar un asesinato!

 

Desde este punto de vista se puede tratar a Carmen como una santa a la que la gente quería apedrear... Lo que no es verdad en ningún caso. Pero tampoco es Carmen una pecadora. Es una mujer normal: caprichosa, indecisa, egoísta, pero también ingenua (por ejemplo, al admirar el héroe, el torero Escamillo). Rechazó el amor verdadero de Don José, pero no se puede forzar a uno a sentir el amor, ¿verdad?. La fatalidad de Carmen, creo, consiste en lo que no sabe amar. Eso la convierte en una mujer desdichada y por eso tiene que morir, paradójicamente, a manos de su propia víctima.

 

El mito de la feminidad

 

Carmen constituye también el símbolo de cierto modelo de feminidad. Una mujer muy sensual, que transmite erotismo con un solo gesto o una mirada.

Una mujer metafórica, irreal. La mujer que todos los hombres querían poseer pero, al mismo tiempo, a todos asusta. Hay que mencionar que el cine español convirtió a Carmen, de una cigarrera, en bailaora y cantaora. ¿Por qué no mantiene a Carmen como una cigarrera? Parece que esas profesiones le van mejor a una mujer tan fascinante que ser trabajadora de una fábrica de tabacos. El baile significa la sensualidad, la pasión, es una forma de mostrar y marcar la división cultural y social. Podemos decir que cada cultura, cada país tiene su propia “Carmen” porque la gente adapta los estereotipos. Por ejemplo, en la película “Carmen Kabuki”, nuestra heroína vive en USA, es mulata, Carmen Jones, una bailarina de jazz que no enamora a un torero sino a un boxeador. Sin buscar lejos, hay “cármenes” en la literatura polaca. La protagonista de una novela muy celebre de Boleslaw Prus: “Lalka” (“La muñeca”), Isabel £êcka, da la impresión muy semejante a Carmen. También juega con un hombre (pobrecito), rechaza su amor y le lleva hasta la locura total. En cambio, no muere pero sigue viviendo en inconsciencia. Los ejemplos se podrían aumentar: la Laura de Petrarca, Lotta de “Los sufrimientos de joven Werter”(Goethe) etc. La Carmen española, la Carmen polaca, la Carmen italiana, la Carmen alemana... hasta hay una Carmen japonesa. ¿Por qué no?

 

Por lo tanto, el mito de Carmen no está muerto. Está vivo y va a seguir estándolo mientras el amor exista.

 

Catalina ©2005

 

El texto en el formato [doc ] (28KB)

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