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 Fútbol, fútbol, fútbol

 

Historia del juego

 

Como es sabido, fútbol no solamente es uno de los deportes más populares en el mundo, sino también un estilo de vida bien particular que reúne todo tipo de participantes: activos (futbolistas), pasivos (espectadores) y aficionados (espectadores que juegan ocasionalmente en el equipo local semiprofesional o amateur). En resultado, millones de personas forman parte del llamado universo futbolístico. La mayoría vive en América Latina, África y Europa, es decir en los continentes que dominan el juego al nivel internacional. Sin embargo, la historia de este deporte se remonta al tiempo anterior a la fundación del Real Madrid puesto que el fútbol moderno se formó de los ritos practicados por antiguas civilizaciones y no únicamente europeas, sino también, y sobre todo, asiáticas, africanas y mismo latinoamericanas.

 

Los expertos subrayan que el fútbol, en su forma primitiva, existía ya en el Antiguo Egipto, donde formaba parte del rito de fertilidad. En consecuencia, los primeros “partidos” tuvieron lugar durante el siglo III antes del Cristo. La pelota de cuero, por su parte, es una innovación china inventada en el siglo IV antes del Cristo. Los juegos de pelota se hicieron muy populares en la Edad Media. Entre otros, el mismo Ricardo Corazón de León se apasionaba por este tipo de diversión. Como resultado, el famoso rey de Inglaterra llegó a proponer a Saladino que dirimieran sus cuestiones sobre la propiedad de Jerusalén con un partido de pelota.

 

No obstante, fueron los griegos y los romanos los que más contribuyeron al desarrollo del fútbol moderno propiamente dicho. Los juegos de pelota llegaron primeramente a Grecia, pero fueron los romanos quienes empezaron a practicar un deporte cuyas reglas se parecían a las del fútbol. Además, en antigua Italia se comenzó a denominar a la pelota con el nombre de pila que con tiempo iba a transformarse en pilotta, evolucionando finalmente en pelota en castellano. Los griegos y los romanos jugaron a la primera versión del fútbol y estos últimos, tras la conquista de las islas británicas, introdujeron este deporte en los territorios del actual Reino Unido. Con el tiempo, el juego no solamente se convirtió en deporte nacional inglés, sino también dio origen al rugby y un poco después al fútbol norteamericano.

 

En resultado, el fútbol moderno tuvo su origen en Inglaterra, donde en el siglo XIX se formaron las reglas oficiales del juego basadas en antecedentes de este deporte, como el harpastum romano (juego practicado por las legiones) que por su parte había sido inspirado por un juego griego que utilizaba una vejiga de buey como pelota. Sin embargo, para defender las raíces inglesas del deporte existen leyendas que explican que si los romanos, en la época del imperio, llevaron a Britania este juego, los habitantes también practicaban una especie de fútbol nativo que se mezcló con el fútbol romano.

 

El Primer Reglamento de Cambridge, destinado a unificar las distintas reglas que se utilizaban, apareció recientemente, es decir en 1848. Unos años más tarde, en 1863, se crearon nuevas reglas y el fútbol se separó definitivamente del rugby. Al principio del siglo XX, el 21 de mayo de 1904, se funda la FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado) que establece el reglamento internacional.

 

Actualmente, el fútbol es un deporte considerado como moderado en su violencia y permitido en todos los países del mundo. Sin embargo, no siempre ha sido así. En la Edad Media por ejemplo, se consideraba que este juego era demasiado brutal, en consecuencia, era un deporte prohibido.

 

Historia del nombre

 

El nombre español fútbol es un anglicismo y deriva directamente de la palabra inglesa football, lo que significa literalmente: pelota y pié. En la variante latinoamericana del español se utiliza, sin embargo, otro nombre para el mismo deporte, que es balompié, una traducción literal del vocablo inglés. Además no es ningún error sino una palabra cien por cien correcta que funciona al lado del anglicismo fútbol.

 

El mismo modelo de parejas (anglicismo- traducción literal) se repite si miramos otras denominaciones españolas de disciplinas que utilizan la pelota: handball- balonmano, voleibol- balonvolea o basketball- baloncesto.

 

Analizando el nombre de nuestro deporte, merece la pena mencionar otra curiosidad lingüística muy presente, sobre todo en los Estados Unidos, y surgida de los condicionamientos sociales y de la hermandad de rugby y fútbol. Se trata de la famosa rivalidad football- soccer.

 

Resulta que a fines del siglo XIX existían dos denominaciones para el deporte que hoy en día llamamos fútbol en castellano y pi³ka no¿na en polaco. La palabra soccer era empleada por las clases altas, que practicaban el juego con ese nombre en las escuelas privadas, mientras que las personas de la clase trabajadora empleaban el término football. El deporte llegó al resto del mundo gracias a los inmigrantes británicos y los países que recibieron al deporte adoptaron este último término: fútbol en español, football en francés, fútbol en portugués, etc. Sin embargo, algunos países, como Estados Unidos, Australia o Canadá, desarrollaron otras reglas para el deporte llamado fútbol que eran más parecidas al antecedente del juego en cuestión. En resultado, en estos países la palabra football denomina justamente un tipo de rugby y se alude a lo que nosotros conocemos como football con el término soccer.

 

Fútbol en España

En España, el fútbol goza de una fama excepcional. No solamente los mejores jugadores del mundo juegan en los equipos del país de Cervantes, sino también es difícil encontrar a un español indiferente frente al espectáculo creado por la Primera División o la Liga de Campeones. Un partido de fútbol del equipo preferido o de la selección nacional basta para que las calles se queden desiertas. Sin embargo, muchas veces el comportamiento de los llamados hinchas deja mucho que desear. Aunque la mayoría de los aficionados ve los duelos futbolísticos en la televisión en casa o en algún pub, los comportamientos extremos no faltan.

 

Lo que atrae más espectadores es la Liga española del fútbol, o simplemente La Liga, es decir la máxima competición futbolística de España entre los clubes profesionales. Este tipo de competición se celebra desde 1929 (actualmente entre septiembre y junio). Gracias a la numerosidad de las estrellas del fútbol internacional que juegan en los clubes españoles, popular y tradicionalmente la Liga se la llama Liga de las Estrellas. Además, no es un fenómeno reciente puesto que antes de Beckham, Zidane, Eto’o, Ronaldo o Ronaldinho, en los equipos españoles se podía admirar el juego de Maradona, Romario, Di Stéfano y otros jugadores del mundo considerados como estrellas en sus respectivas épocas.

 

No obstante, la Liga no es la única competición futbolística profesional que existe en España. Al lado del título de campeón de la Liga, los equipos luchan por la Copa del Rey. Asimismo los vencedores de la Liga española y de la Copa del Rey de cada temporada se enfrentan anualmente en la Supercopa de España que tiene lugar en agosto y constituye el inicio oficial de la nueva temporada en España.

 

Describiendo el lugar y el papel del fútbol en España, no se puede olvidar que en los más famosos equipos, como Real Madrid o FC Barcelona, el porcentaje de los jugadores por los cuatro costados es muy bajo. Son los apellidos extranjeros que aparecen más frecuentemente en las cabeceras de las revistas deportivas consagradas al fútbol. Pero esto no significa que España no tenga buenos jugadores “nacionales”, todo al contrario y lo demuestra el nivel de juego de la selección nacional española que, aunque tiene mejores y peores temporadas, se mantiene entre los equipos más apreciados en el mundo.

La selección nacional española fue creada por primera vez en el año 1920 con el objetivo de participar en los Juegos Olímpicos de Amberes (Bélgica). Hasta el presente, el mayor éxito de la selección española se produjo durante los Juegos Olímpicos de Barcelona (1992), cuando ganó la medalla de oro al derrotar a Polonia (3-2) en el Estadio del Camp Nou. El mejor resultado obtenido por la selección española en la Copa del Mundo fue el cuarto puesto alcanzado en el Mundial de Brasil de 1950 ya que durante el Mundial organizado en España en 1982 la selección de los organizadores fue eliminada en la segunda fase alcanzando el 12º puesto.

 

Independientemente de los éxitos o derrotas de la selección española y de la cantidad de jugadores extranjeros en los equipos regionales, el fútbol es y permanecerá el deporte preferido de los españoles porque tiene muchas ventajas que lo hacen más interesante y menos cruel que la corrida.

Abeja ©2005

 

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