la revista on-line de la facultad de Filología Hispánica de Poznañ

   

 

agregame a favoritos|contacto
Internet EsPa'Ti

 
     Portada
     Actualidad
     Vida universitaria
     Mundo Hispano
     Literatura
     Críticas y análisis
     Traducción
     Nuestras obras
     Entrevistas
     Literarias
     Otras entrevistas
     Cultura
     Cine
     Música
     Deportes
     Artyku³y po polsku
     Enlaces
     Mapa del sitio
     Contacto
 
 

 En el laberinto de Mendoza

 

 

Don Quijote está vivo y además le va muy bien. De nada le ha valido disimular: Eduardo Mendoza ha encontrado al caballero en los suburbios de Barcelona. Ha desenmascarado a un pensionista de un manicomio para enredarle en una trama nueva. Así está: el protagonista de siempre otra vez poniéndose en acción, otra vez al servicio de la justicia. El recuperado símbolo del espíritu español.

Es imposible creer en la historia de este loco. El paciente de un hospital psiquiátrico es víctima de un secuestro. Su persona sirve a los secuestradores como un maniquí sin valor que va a traerles el rescate por otro secuestrado. Los locos suelen ser  confiados como si fueran niños. Esta mente enferma también ha confiado en sus secuestradores e iría a realizar la operación y finalizarla con éxito si la mala suerte no se lo hubiera impedido. Las cosas se complican: desaparece el dinero para el rescate, matan a una persona; bueno, no a una sino a unas cuantas personas. Al loco cándido le siguen dos bandas de asesinos dispuestas a quitar de en medio al desafortunado. Poco después sus problemas también los compartirá una mujer guapa, pero también un viejito estrafalario. Otra vez mueren personas. Y basta. Y uff. La explicación de la trama por medio de la lógica resulta inútil. Intentad adivinar qué es “El laberinto de las aceitunas” Cada intento de contestar la pregunta es una trampa para los imbéciles.

Un libro descarado que remeda al lector. Un circo barato donde los payasos hacen juegos malabares con las normas literarias. ¿Será “El laberinto de las aceitunas” un ejemplo de la clásica novela policíaca con argumento romántico? ¿Una novela picaresca entrelazada con una madeja de epopeya caballeresca? ¿O una comedia de enredo? O por fin, ¿un efecto de un proceder de tapadillo del chanchullo literario? Sí. Este libro es todo eso. Es un juego. Es un esquema destripado de la novela policíaca donde los protagonistas diseñados hace mucho tiempo se liberan de los estereotipos. Están por encima de sí mismos, pero, ¿resultan mejores? Mendoza ostensiblemente se burla de las normas: sus personajes deformados con ingeniosidad son malogrados; los diletantes torpes que se visten con la seriedad de la omnisabiduría filosofante. En el centro de la novela reina Don Quijote, un caballero andante y fantástico que otra vez quiere (ya que está obligado) salvar el mundo. Se encarga de capturar a los asesinos, colocándose diversas máscaras: la de un camarero (manco), la de una limpiadora (en particular le quedan muy bien las batas en flores) o la de un elegante señor de traje (ceñido con una cinta de ropa interior). La carga literaria que el detective demente da al lector es también brillante. Al hundirse con valentía en los meandros de la trama, el protagonista rompe todas las ilusiones de realismo. Eso no podía ocurrir. No obstante, ocurrió. Aunque el narrador (recordemos: paciente de un manicomio) borra las fronteras entre lo real y lo imaginario. “El laberinto de las aceitunas” es una novela de aventuras; y una novela del lenguaje. Porque en este lenguaje pegajoso y espeso como la miel se puede sumergirse y captar la barroca dulzura del manierismo.

Mendoza merece la denominación del más descarado escritor que desmitologiza la mitología y degrada a la tradición. Sin embargo, la impertinente coquetería de esta literatura influye en nosotros de manera fascinante. “El laberinto de las aceitunas” se lee de modo excelente: sin embargo, la novela es una carrera de obstáculos en un laberinto. ¿Y dónde está este laberinto? ¿Qué calles y rincones tan oscuros y sucios habrá como para dar cobijo a una trama así?

Wersja w jêzyku polskim: W labiryncie Mendozy

Natalia Kiser©2005

traducción al español: Weronika Kurosz ©2005

 

Imprimir