la revista on-line de la facultad de Filología Hispánica de Poznañ

   

 

agregame a favoritos|contacto
Internet EsPa'Ti

 
     Portada
     Actualidad
     Vida Universitaria
     Mundo Hispano
     Literatura
     Críticas y análisis
     Traducción
     Nuestras obras
     Entrevistas
     Literarias
     Otras entrevistas
     Cultura
     Cine
     Música
     Deportes
     Artyku³y po polsku
     Enlaces
     Mapa del sitio
     Contacto
 
 

 En realidad, nadie lo sabe

  

 

 

Hay quienes sólo creen en la causalidad y hay quienes creen que todo fue ordenado en el mundo de acuerdo con un plan maestro. En ese fondo se construye la relación entre las protagonistas de una nueva película de Carlos Bolado, productor de las famosas películas “Amores Perros” y “Como agua para chocolate” y director de “Bajo  California”

 

“Sólo Dios sabe” cuenta una historia de amor entre una estudiante brasileña, Dolores, y un periodista mexicano, Damián, que se convierte en un viaje espiritual al fin del mundo. Una ventaja que seguro que atraerá a los espectadores es el reparto estelar de los protagonistas: Dolores es interpretada por Alice Braga, la famosa actriz de Brasil, conocida de “Ciudad de Dios”, y Damián es Diego Luna, uno de los más reconocidos actores de México.

 

Cuando Dolores y Damián se conocen todo parece una coincidencia: ella es una brasileña residente en San Diego que se va de fin de semana a Tijuana con un par de amigos y ahí les roban el coche. Habiendo perdido su pasaporte, sin el cual no podrá volver a los Estados Unidos y continuar con sus estudios de arte, se ve forzada a acompañar en el viaje a Damián, un periodista, serio y muy religioso, de Ciudad de México, que decide ayudarla a llegar a su embajada.

 

Ella probablemente piensa que toda la situación se debe a la mala suerte pero Damián quizá crea que se trate de una señal que algún santo le envía porque oculta el pasaporte de la chica, que encontró después del asalto en la discoteca.

 

Desde ahí todo parece una simple “road movie” pero en la mitad de la trama hay un cambio radical en el tono de la cinta, se convierte en un intenso melodrama, y en el lugar en el que se desarrolla la historia: Dolores vuelve a Brasil y Damián la sigue.

 

Así, Balado nos propone “un recorrido visual” por las tradiciones típicas de dos países latinoamericanos como son México y Brasil. Lo que es indiscutiblemente el mejor logro de esta película es su finísima fotografía. La belleza natural de ambos países es mostrada en todos los paisajes, tanto en las remotas islas brasileñas como en una compleja ciudad como es Tijuana. Además, los paisajes exponen perfectamente el tema que parece ser una serie de preguntas: ¿Cuánto control tenemos sobre nuestras propias vidas? Si el destino existe, ¿cómo aprendemos a leer sus designios? ¿Tenemos la posibilidad de elegir?

Diego Luna, como especialista en interpretar papeles de personajes “chungos”, que a pesar de sus fechorías se ganan la simpatía de los espectadores, brilla en, quizá, su primera creación de un verdadero adulto aunque la trama se enfoca más hacia la historia de Dolores. El viaje es una metáfora de la transformación espiritual de la brasileña, se ve especialmente cuando descubre que su abuela pertenecía a “Candoble”, una versión de la religión sincrética “Santería”; en ese momento las categorías del tiempo, el espacio y la memoria adquieren un significado especial para ella, en sus sueños las “destruye”, pero solo en sentido figurado. Afortunadamente la película no cae en el peligro de presentarlo desde una infantil visión “new age”.

 

Aunque el final dramático decepciona, la primera parte sale ganando: la fuerza de la película se basa en la mezcla del ligero y poético modo de tratar el tema, sin grandes aspiraciones de dar una respuesta definitiva y absoluta a las preguntas pronunciadas. Esto, junto con la buenísima y expresiva fotografía, nos ofrece una película filosófica que provoca lo mejor que nos puede dar la filosofía: la sorpresa del niño ante las cosas del mundo.

 

Tráiler:

http://www.youtube.com/watch?v=-sA-PellaC4

 

Aleksandra Tymczewska©2008