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 ¿Revolución temática en las telenovelas?

  

Aunque últimamente menos presentes en la programación de los principales canales de la televisión polaca, las telenovelas latinoamericanas ganan cada vez más telespectadores en el mundo gracias a un procedimiento bien refinado: la revolución temática. Para tranquilizar a los aficionados de este género televisivo, basta decir que los esquemas siguen los de siempre. Podemos distinguir dos o tres escenarios más frecuentes:

 

1. Una chica pobre, sencilla y buena se enamora de un príncipe azul: un hijo del millonario, un joven empresario, no importa… Después la misma joven descubre que es la hija perdida de un millonario o de un viejo empresario y se vuelve rica, refinada y elegante. Normalmente, el amor de los protagonistas no se puede cumplir plenamente por culpa de los llamados “villanos” y una serie de obstáculos o malentendidos que desaparecen milagrosamente al final o sea en el capítulo 150 más o menos. Un embarazo de la protagonista, muy a menudo ocultado ante el padre del hijo, también puede ser una constante.

 

2. Para variar, esta vez un chico pobre, sencillo y bueno se enamora de una princesa: una hija del millonario, una modelo, una actriz, no importa… Después el mismo joven descubre que es el hijo perdido de un millonario o de un viejo empresario y se vuelve rico, refinado y elegante. Normalmente, el amor de los protagonistas no se puede cumplir plenamente por culpa de los llamados “villanos” y una serie de obstáculos o malentendidos que desaparecen milagrosamente al final o sea en el capítulo 150 más o menos. ¿No os parece un “déjà lu”?

 

3. Tenemos todo el grupo de las telenovelas especiales como las históricas situadas en los siglos más remotos que repiten más o menos el esquema número 1 o 2. No se puede olvidar de las telenovelas infantiles (esquemas 1 o 2, pero uno o ambos protagonistas tienen un hijo travieso o una niña mimada).

 

4. Ese grupo es el más popular: telenovelas con el motivo de transformación, una mujer fea se hace bella, un hombre poco interesante gana no solamente dinero, sino también un buen aspecto físico. Estas telenovelas pueden seguir los dos primeros esquemas, pero igualmente su acción puede estar situada en el ambiente laboral o entre los miembros de la misma clase social, también clase media.

 

No obstante, el cambio tecnológico y la transformación de la forma de vida y de las prioridades lleva consigo la modernización temática de las telenovelas. Total, en estas series televisivas tan populares observamos no solamente la presencia y el uso de los logros de las ciencias como informática o telecomunicación, sino también podemos distinguir una serie de temas más actuales que penetran en el mundo de las telenovelas aunque antes no estuviesen presentes en las series que sirven principalmente para pasarlo bien.

 

Todo empezó con la aparición sucesiva de las protagonistas cada vez más particulares. Antes, los responsables del elenco solían buscar las jóvenes más bellas: modelos, cantantes, el taller de actriz no importaba tanto. Y de repente, entre todas estas muñecas de plástico apareció Betty, la protagonista más fea de la historia del género telenovelesco. Obviamente, la heroína principal de la serie colombiana “Yo soy Betty, la fea” está sometida a un procedimiento no-quirúrgico de transformación, pero algunos rasgos de la fea como la voz o el comportamiento no cambian con la velocidad de vértigo, como antes, sino quedan como características propias de la protagonista. Aquí tenemos el primer paso que abre el camino para otros cambios temáticos o gracias al que estos cambios se hacen cada vez más visibles. Es también un “signum temporis” ya que, contrariamente a lo que opina la gran parte de los europeos ignorantes, en América Latina podemos observar igualmente los mismos cambios sociales que suceden en Europa o América del Norte. Si concebimos los países latinoamericanos como un conjunto homogéneo de naciones centrados en el folklore, siempre en desarrollo, pero nunca desarrollados, estamos cometiendo un error. Y esta falta, la podemos evitar fácilmente, analizando las telenovelas, “desnudándolas” de los elementos de los cuentos de hadas y centrándonos en lo que está más adentro.

 

Hoy en día, no solamente contamos con las protagonistas cada vez más normales, sino igualmente podemos observar la presencia de temas cada vez más serios como SIDA, transsexualismo, homosexualismo, problemas sociales, corrupción en el mundo de la política, etc. ¿Ejemplos? Nada más fácil.

 

En la telenovela mexicana producida por Televisa “La mujer de madera” al lado del hilo conductor relacionado con los líos amorosos, los protagonistas luchan contra el corte ilegal de los bosques y la polución. Una de las heroínas, Aída, es una activista que se preocupa por el bien de nuestro planeta. De este modo, una telenovela seguida por varios telespectadores promueve el ecologismo. Además, en la misma producción encontramos los motivos de la corrupción y la lucha contra este procedimiento en el mundo de la política, otro gran problema latinoamericano.

 

En otra producción de Televisa “Las tontas no van al cielo”, al lado del enredo amoroso encontramos varios temas secundarios que están en relación con la situación de la mujer en la sociedad latinoamericana. En consecuencia, la protagonista es una presidenta de la asociación que lucha por los derechos de las mujeres. De este modo, siguiendo las peripecias amorosas de los héroes principales los telespectadores (como podemos suponer las mujeres en su mayoría) viajando con la protagonista, asisten a toda una serie de reuniones y conferencias sobre los temas más actuales como: violencia en el hogar, problemas nutritivos, bulimia y anorexia, etc. Todo eso, como se puede suponer, sirve para instruir las telespectadoras de manera parcialmente oculta, pero seguramente más eficaz y masiva.

 

El desarrollo temático y el uso de nuevas tecnologías está presente en otra telenovela, esta vez el producto de Telemundo, “Dame chocolate”. En la serie en cuestión la protagonista está sometida al procedimiento quirúrgico que produce  un cambio en su rostro, pero no es una simple operación estética ya que Rosita, para convertirse en el cisne, participa en un reality show. En consecuencia, en la telenovela “Dame chocolate” podemos observar la transfiguración del leitmotiv de todas las telenovelas anteriores: la transformación física del personaje. La protagonista ya no es naturalmente bella y no basta cambiarle de ropa y aplicar un poco de maquillaje, sino hay que usar los métodos radicales, por lo menos en la trama telenovelesca.

 

El buen ejemplo de la serie que toca los temas actuales es la argentina “Lalola” donde el protagonista, Lalo, un tipo de Don Juan argentino, se despierta un día convertido en una mujer muy atractiva, Lola. Resulta ser una venganza de una de sus ex-amantes que decide “encerrar” el alma masculina en el cuerpo femenino. Si quitamos ese elemento mágico que constituye la base de toda la trama, podemos constatar que se trata del problema muy actual hoy en día: transexualismo y división género-sexo. En consecuencia, es una historia que conlleva un mensaje oculto de que todo depende del punto de vista y que para comprender algunas cuestiones a veces basta cambiar de perspectiva.

Total, las modificaciones sociales, el desarrollo tecnológico y los problemas de la actualidad se reflejan no únicamente en las creaciones artísticas de calidad, sino también en la cultura de masas. Aunque no se puede decir que es una verdadera revolución temática, podemos notar un cierto perfeccionamiento de la temática de las series latinoamericanas. En consecuencia, incluso las telenovelas, clasificadas como una diversión popular, pueden contener algunos elementos interesantes que pueden contribuir al desarrollo individual del ser humano, siempre que sepamos mirar la televisión de manera activa y con cierta dosis de criticismo. En el caso de las telenovelas, para sacar algo universal o llegar a las conclusiones sorprendentes, a veces basta concentrarse en otros elementos que la esquemática y melodramática historia principal. Y finalmente, para criticar una manifestación cultural, primero hay que conocerla ya que los juicios “a priori” muy a menudo pueden resultar erróneos.

Abeja©2009