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 "Los tiburones llegan a las cinco"!

  

Imagínate que vas a estar unos cuantos días a la deriva en una balsa. ¿Qué es lo que llevarías contigo? ¿De verdad sería tu libro preferido, que a fin de cuentas, al leerlo mil veces, haría volverte loco? ¿O quizás sea un cajón lleno de comida, que probablemente, por su peso, hundiría tu ligera armadía? ¿Y qué pasaría si no tuvieras posibilidad de elegir? Así pasó con Luis Alejandro Velasco, el protagonista de Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez, que el 28 de febrero de 1955 cayó con otros marineros al agua durante una tormenta en el mar Caribe. Inmediatamente, se inició la búsqueda de los perdidos, pero al cabo de cuatro días los declararon muertos. Nadie se dio cuenta de que uno de ellos, exhausto y acechado por los tiburones, balseaba en alta mar.

 

El libro lo he leído en polaco, pero encontrarás fácilmente su versión original en la red. En Polonia, llegó a ser publicado tan sólo en 1999, es decir, casi 30 años después de su estreno en Colombia. El editorial que se dedicó a la tarea fue Warszawskie Wydawnictwo Literackie MUZA SA, mientras que la traducción se la encargaron a Rajmund Kalicki.

 

En un principio, Relato de un náufrago se publicó durante veinte días consecutivos en el periódico El Espectador de Bogotá, para luego aparecer en forma de libro sin que García Márquez lo supiera. Se basó en el reportaje sobre un superviviente del destructor “A.R.C Caldas” en tiempos de la dictadura militar de Colombia y tuvo una fuerte repercusión nacional, ya que la catástrofe se produjo por culpa de unos cargamentos de contrabando que se soltaron en la cubierta, y no por una tormenta, como se creía inicialmente.

 

La estructura de la obra es bastante clara; la vemos cerrada y lineal. Se puede distinguir 14 capítulos, dentro de los que encontramos tres partes: el planteamiento (son los tres primeros episodios, en los que el autor describe toda la situación antes de la catástrofe, es decir, qué hacían los marineros en los puertos, cómo se divertían y, por fin, cómo actuaban en el buque durante la tormenta, intentando huir de las insidiosas olas del mar), el nudo (dura hasta el capítulo duodécimo y contiene la descripción detallada de los diez días pasados por el náufrago en la balsa, concentrándose en sus sentimientos y comportamientos) y el desenlace (revela qué le ocurrió a su llegada a tierra firme y cómo la historia cambió su vida). El lenguaje utilizado por el autor tampoco es muy complejo (no olvidemos que la narración ha sido creada principalmente para presentarla en un diario, por lo que se ha adaptado al gran público), de modo que la lectura de verdad agrada.

 

Cabe añadir lo interesente en torno al perfil psicológico del protagonista, que parece ser una mezcla explosiva llena de emociones. La esperanza, paciencia y tranquilidad que nos muestra al principio, pronto llegan a ser sustituidas por el temor, desolación, desesperación y resignación. ¿Es posible que se salve un hombre con tal actitud?

 

En resumen, Relato de un náufrago es una narración llena de puros sentimientos que resultan más humanos y más terrestres que nunca y, aunque sea involuntariamente, nos hacen pensar en la fugacidad de la vida. El miedo, la soledad, el desengaño… Gabriel García Márquez cuenta la historia de manera tan realista que, aunque no sea verdadera, todo el mundo se la cree.

Barbara Napiontek©2008